jueves, 3 de septiembre de 2020

METAS FINANCIERAS

 

METAS FINANCIERAS

¿Tienes algún plan? Te pasas el día planeando tu vestimenta, comida, citas de trabajo, diversión. De la misma forma lo puedes hacer para tus finanzas personales. Sigue leyendo.

Por la mañana, puedes prever cambios en tu ruta rumbo al trabajo, cuánto te vas a gastar en pasajes, si te pones botas o zapatos bajos, hasta el menú del día, todo gracias a la planeación.

Todo plan se relaciona con cualquier decisión que tomes, eso te facilita un mayor control en tus actividades diarias, además, te ayuda a reducir la incertidumbre, a aprovechar el tiempo, las oportunidades y los recursos disponibles.

Solo piénsalo, cuando te levantas por la mañana, generalmente sabes lo que vas a hacer, ya sea que tengas que salir a trabajar o alguna actividad con tus hijos o amigos. Tu vida cotidiana se rige de planes, al menos en el futuro inmediato, y cuando no se tienen planes a mediano o largo plazo, es probable que no sepas hacia dónde vas, qué buscas, o cuáles son tus objetivos en la vida.

ALCANZAR METAS

Por muy simple o complejo que sea un plan, cuando lo haces analizas tu presente, eliges alternativas y las ejecutas en un futuro para que puedas alcanzar tus metas. Por ejemplo, planeas una nueva ruta al trabajo para acortar tiempo o un nuevo negocio. Si quieres ver los cambios que te depara el futuro y poder establecer medidas para hacerles frente, ten un plan.

Eso pasa cuando planeas irte en taxi al trabajo en lugar de tomar el metro, así puedes prevenir el tiempo que te vas a tardar en el recorrido, hasta los gastos extras del transporte. Así que en resumen, un plan se relaciona con cualquier decisión que tomes, facilitándote un mayor control en tu vida, disminuir la incertidumbre y sacarle más partido al tiempo, las oportunidades y los recursos disponibles.

 

LA IMPORTANCIA DE PLANEAR TUS FINANZAS PERSONALES

 Ademá de tu vida, también es importante planear tus finanzas personales, ya que podrás analizar tu situación actual, elegir alternativas y tomar decisiones acordes a tus necesidades para que en un futuro puedas tener mayor tranquilidad, control y oportunidades financieras, pero sobre todo, mayores recursos económicos.

Para que des el primer paso en tu plan de finanzas personales, contesta las siguientes preguntas, las cuales te ayudarán a saber cuál es tu situación actual.

¿Y tú, qué plan tienes con:

el presupuesto?

…el ahorro?

…el crédito?

…la inversión?

…los seguros?

…el ahorro para el retiro?

Una vez que hayas respondido a cada interrogante, te darás cuenta de cuáles son los aspectos de tus finanzas que están descuidados, en cuáles haces una excelente labor y cuáles necesitan mayor atención, orientación o la ayuda de un experto.

Si das este paso obtendrás el impulso que necesitas para mejorar tus finanzas. En caso de que te surja alguna duda, ya sea relacionada con tu presupuesto, ahorro, crédito o inversión, la Condusef está para orientarte, así podrás trazar y cumplir un mejor plan de finanzas personales.

EL ANALISTA FINANCIERO

El analista financiero es el encargado de analizar y estudiar la actualidad financiera de la empresa, para ello de fijar el interés en la rentabilidad, la liquidez y el riesgo que asume la empresa en el proceso de compra. En resumen, se encarga de analizar y planificar la financiación de la empresa.

Las empresas necesitan un analista que se encargue de unas responsabilidades y funciones muy importantes que contribuyen al crecimiento del negocio.

FUNCIONES Y RESPONSABILIDADES DEL ANALISTA FINANCIERO:

Análisis del estado financiero de la empresa, es decir las condiciones empresariales, económicas e industriales.

Elaboración de informes y gráficos financieros para el análisis constante.

Estudiar los datos recogidos y programas de inversiones: rendimiento, precio, estabilidad… y elaborar los planes de acción de la empresa para impulsar las inversiones.

Realizar un seguimiento constante de los movimientos constantes de la economía; a través de balances e informes.

Este análisis constante del mercado y las inversiones de la empresa permiten al analista proyectar hacia el futuro a la empresa e impulsar los cambios hacia éxito. El mercado se encuentra en constante cambio y obviar este hecho puede hacer que el plan financiero de un negocio quede obsoleto y retrasado frente a la competencia.

¿Perfil del analista financiero?

El perfil que demandan las empresas del analista financiero no requiere una titulación concreta, pero sí unos conocimientos financieros especializados como: contabilidad, economía general, finanzas, matemáticas, alto nivel de inglés, visión de negocio y capacidad analizar.

Entre los analistas financieros la formación más habitual es Administración y Dirección de Empresas, Económicas o Empresariales. Según un estudio elaborado por Infojobs el 37% de estos expertos además cuentan con algún curso en finanzas o contabilidad y/o un máster especializado en finanzas.

Qué es un analista financiero y cuáles son sus principales salidas en el mundo laboral

Los salarios de puesto de analista financiero varían dependiendo de la experiencia y la responsabilidad del puesto pero normalmente oscila entre 25.000 y los 60.000 €, siempre contando con un aumento progresivo del salario anualmente.

¿POR QUÉ ES TAN IMPORTANTE EL SISTEMA FINANCIERO DE CUALQUIER PAÍS?

La verdad es que, cuando decidí escribir un artículo sobre el sistema financiero, supe que me metía en un terreno pantagoso y del que no sabía muy bien cómo iba a salir ya que, escribir de un tema tan sumamente complejo y del que existe una literatura tan buena y abundante es como pretender salir airoso de un combate de boxeo contra Manny Pacquiao.

El sistema financiero es uno de los pilares básicos de cualquier economía que pretenda definirse como desarrollada. No en vano, es el mecanismo que pone en contacto a los ahorradores con los demandantes de fondos y, por tanto, permite trasladar las decisiones de ahorro a las de inversión. Pero, ¿cómo funciona exactamente?

Los intermediarios financieros: poniendo en contacto ahorradores con inversores

Supongamos que tenemos un cierto dinero ahorrado del que queremos obtener una cierta rentabilidad para cubrirnos contra la subida generalizada de los precios. Una posible opción sería prestárselo directamente a otra persona a una tasa de interés determinada. El problema en este caso es encontrar otra persona que estuviese dispuesto a solicitarnos el dinero y que, a su vez, nos genere una cierta confianza de devolución.

Para solucionar este problema existen los llamados intermediarios financieros. Básicamente, su fin último es canalizar las decisiones de ahorro de cualquier agente económico, como los hogares o las empresas, hacia las decisiones de inversión de esos mismos agentes. Es decir, las decisiones de aquellos que poseen un excedente de fondos y desean prestarlo para obtener una cierta rentabilidad hacia aquellos que necesitan el dinero.

Los ahorradores depositan sus excedentes en el intermediario financiero y los inversores acuden al mismo para solicitar el dinero que necesitan para financiar sus inversiones. Es decir,en la teoría, lo que ha ocurrido es que el ahorrador ha prestado al inversor directamente a través del intermediario financiero, que puede ser una entidad bancaria o un mercado financiero.

Los ahorradores renuncian a una parte de su dinero durante un período de tiempo determinado con el objetivo de obtener una cierta rentabilidad. Los principales ahorradores son los hogares, aunque otros grupos como las Administraciones Públicas o las empresas pueden encontrarse con un exceso de fondos que acaban colocando en los mercados financieros.

Por su parte, los inversores suelen ser empresas, hogares o Administraciones Públicas que solicitan una cantidad de dinero del mercado o entidad financiera con la promesa de restituirlo al cabo de un período determinado de tiempo y a un tipo de interés fijado, que suele ser superior al tipo de interés de los ahorradores, ya que esta diferencia suele acabar suponiendo una parte del beneficio de los intermediarios financieros.

¿Cómo se canaliza el dinero entre ahorradores e inversores?

A la vista de la anterior definición, podemos pensar que el dinero que los ahorradores depositan en el banco es prestado directamente a los inversores. En realidad, lo que los intermediarios financieros hacen es reunir el dinero de multitud de ahorradores emitiendo pasivos financieros, y más adelante prestan los fondos que un inversor necesita emitiendo activos financieros.

Ejemplos de pasivos financieros hay muchos y muy diversos. Un banco, por ejemplo, captará fondos mediante la emisión de depósitos bancarios. Una Administración Pública emitirá letras del Tesoro, Bonos u Obligaciones para financiar sus inversiones. También los ahorradores pueden colocar sus excedentes en inversores institucionales, como los fondos de inversión o planes de pensiones, que a su vez invertirán estos fondos en otros mercados financieros. Todos ellos ofrecerán una cierta rentabilidad en función del riesgo, porque de otra manera ningún ahorrador querría colocar sus ahorros en productos bancarios renunciando a él durante un período de tiempo.

Por otro lado, los inversores podrán acceder a estos fondos cuando el intermediario financiero emita un activo financiero. Éste puede ser un préstamo hipotecario para las familias, una línea de crédito o el descuento de pagarés para empresas, etc.

¿Qué tipo de intermediarios financieros hay?

A lo largo de este artículo ya hemos hablado de algunos de los principales intermediarios financieros que existen en la actualidad. Por lo general, éstos se pueden dividir entre intermediarios bancarios e intermediarios no bancarios.

Los intermediarios bancarios son los bancos, las cajas de ahorro, las cooperativas de Crédito y el Banco Central. Su especial característica es que algunos de sus principales pasivos financieros, como son los billetes y depósitos a la vista, son admitidos como medios de pago en cualquier establecimiento comercial y, por tanto, tienen capacidad para financiar recursos financieros, o lo que es lo mismo capacidad de ley para crear el dinero que los ciudadanos utilizamos.


Por otro lado, los intermediarios no bancarios más relevantes son las compañías aseguradoras, los fondos de pensiones o mutualidades, los fondos de inversión, etc. Su principal característica, a diferencia de los intermediarios bancarios, es que sus pasivos no son dinero, por lo que su actividad es más mediadora que la de las entidades bancarias.

En general, nosotros como ahorradores podremos colocar nuestros ahorros en la mayoría de estos instrumentos financieros que los intermediarios emiten. Los intermediarios, a su vez, prestarán este dinero a aquel agente económico (una empresa u otra familia) que lo solicite. Todos estos intermediarios financieros conforman el llamado sistema financiero y, por este motivo, tiene una gran importancia para financiar la economía real, la economía que realmente genera riqueza.

INVERSION FINANCIERA

El término inversión se refiere al acto de postergar el beneficio inmediato del bien invertido por la promesa de un beneficio futuro más o menos probable. Una inversión es una cantidad limitada de dinero que se pone a disposición de terceros, de una empresa o de un conjunto de acciones, con la finalidad de que se incremente con las ganancias que genere ese proyecto empresarial.

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Por tanto, en la inversión hay una serie de elementos que la definen:

Un sujeto (Inversor)

Un activo financiero (Dinero)

La renuncia a una satisfacción inmediata

Un activo en el que se invierte

Una promesa de recompensa futura más o menos incierta

La inversión es financiera cuando el dinero se destina a la adquisición de activos cuyo precio depende de las rentas que se supone generarán en el futuro, como las acciones de una empresa, depósitos a plazo y los títulos de deuda.

Toda inversión implica tanto un riesgo como una oportunidad. Es un riego debido a que la devolución del dinero que invertimos no está garantizada, y es una oportunidad debido a que puede ocurrir que se multiplique el dinero invertido.

Cuatro variables de la inversión privada

En toda inversión hay que considerar cuatro variables distintas pero relacionadas:

El rendimiento esperado, es decir, la rentabilidad que esperamos obtener de nuestra inversión, y se suele medir como porcentaje de la cantidad invertida. Aquí hay que contemplar que hay una relación directa entre el rendimiento esperado y el riesgo asumido: a mayor rendimiento, mayor riesgo.

El riesgo aceptado, es decir, la incertidumbre sobre el rendimiento y sobre la posibilidad de que no se recupere el dinero invertido. Esta es una variable muy subjetiva y que definirá el perfil del inversor, y la aversión al riesgo que muestre. Un inversor conservador tenderá a invertir en productos de bajo riesgo y, por ende, de menor rentabilidad, como son los títulos de renta fija o los depósitos a plazo, aunque el interés sea menor que el que podría obtener en títulos de renta variable u otras inversiones.

Otra variable es el horizonte temporal de la inversión, que puede ser a corto, medio y a largo plazo. Las inversiones a más largo plazo suelen ofrecer tipos de interés mayores que los plazos menores. Un ejemplo claro son las letras del tesoro frente a los bonos u obligaciones del estado.

Finalmente, un último punto que deberíamos contemplar es la liquidez de nuestra inversión; es decir, con qué rapidez podemos recuperar nuestra inversión y a qué coste en caso de necesitar recuperarla. Por ejemplo, no es lo mismo invertir en acciones de uno de los grandes bancos del país, para los que se negocian diariamente en el mercado continuo miles de títulos, que hacerlo en una empresa cuyo volumen es muy bajo y, por tanto, desprendernos de los títulos podría llevar días, e incluso semanas.

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