MI CARRERA, MAS QUE UNA CARRERA UNA VOCACIÓN: POLICÍA NACIONAL DEL PERU
El policía es el
ciudadano encargado de proteger a la comunidad. Su función es prevenir la
comisión de delitos y esclarecer los ilícitos. Vale decir que las tareas que
lleva adelante se orientan a resguardar la legalidad y, por ello, es crucial
que su conducta se rija estrictamente por las normas vigentes. Si las fuerzas
policiales cumplen con sus obligaciones obtienen reconocimiento y credibilidad social.
En cambio, cada vez que un agente policial
transgrede la ley se originan fundadas razones para preocuparse. Y si se
multiplican las conductas abusivas y delictivas protagonizadas por los
uniformados, se deteriora la credibilidad social y se afectan las condiciones
de seguridad. Desde actos de corrupción hasta apremios ilegales, la opinión
pública fue testigo de múltiples delitos realizados por agentes del orden. Y
ello contribuyó a la crisis de seguridad. Muchos casos parecen expresar una
inclinación a utilizar ilegítimamente la fuerza de que disponen, lo cual podría
señalar la sobrevivencia de raíces autoritarias en la formación cultural de
estos agentes públicos. Los hechos de violencia policial son, así,
especialmente relevantes, pero en nuestro país no hay estadísticas completas
sobre violencia causada por policias.
Ante estas prácticas,
importan tanto la respuesta del sistema jurídico al hecho, cuanto la que brinda
la propia institución policial.A veces, la respuesta de la Justicia es una
interpretación que puede resultar polémica. Por ejemplo, Christian Gabriel
Robles, un joven de 20 años, en diciembre fue muerto en un tiroteo. Fue una
inocente víctima de balas policiales y el hecho ha sido ahora considerado por
la Sala V de la Cámara del Crimen de la Capital Federal como un simple exceso
de legítima defensa, modificando un pronunciamiento anterior mucho más severo,
que consideraba que tal muerte implicaba la realización de un homicidio simple.
Además de la sanción al responsable, importa que se aprendan las lecciones de
ese tipo de dolorosos acontecimientos a fin de que no se reiteren en el futuro.
Por la gravedad de estas conductas, por sus consecuencias sociales y por el
mismo valor del respeto de la legalidad, ante las transgresiones causadas por
policías, la institución a la que pertenecen debe tomar medidas que promuevan
las correcciones necesarias. En el mismo sentido es importante promover, dentro
de las fuerzas, la valorización de las normas éticas y legales y la capacidad
para tomar las decisiones más prudentes y responsables en las situaciones
difíciles.
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